Neireth
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Washington D. C. — El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció este lunes una nueva operación militar en el Pacífico Oriental que dejó 14 personas muertas y un sobreviviente. Según el funcionario, el ataque estuvo dirigido contra cuatro embarcaciones presuntamente dedicadas al narcotráfico.
Hegseth explicó que los ataques, calificados como “acciones cinéticas precisas”, se realizaron el lunes 27 de octubre en aguas internacionales. Las narcolanchas navegaban por rutas “conocidas del narcotráfico”, según informes de inteligencia del Pentágono.
“Estamos actuando para desmantelar las redes del narcotráfico que amenazan la seguridad de Estados Unidos y de nuestros aliados”, declaró Hegseth durante una rueda de prensa.
De acuerdo con el reporte oficial, las embarcaciones destruidas transportaban entre tres y ocho personas cada una. Solo uno de los tripulantes logró sobrevivir y fue rescatado por unidades del Comando Sur, con apoyo de autoridades mexicanas.
El Pentágono aseguró que las operaciones forman parte de una ofensiva regional más amplia contra las rutas del narcotráfico que conectan Sudamérica con Centroamérica y México. En los últimos dos meses, Estados Unidos ha reportado la destrucción de al menos 14 narcolanchas en el Caribe y el Pacífico.
El presidente Donald Trump respaldó la operación desde Japón y afirmó que Estados Unidos “está ganando la guerra contra los cárteles”. Sin embargo, varios gobiernos latinoamericanos expresaron preocupación por el carácter unilateral de las acciones en aguas internacionales.
Analistas en seguridad advirtieron que este tipo de ataques puede generar fricciones diplomáticas con países como Colombia, Ecuador y Venezuela, que consideran que las operaciones deberían contar con coordinación regional o supervisión internacional.
Aunque el Pentágono sostiene que las lanchas transportaban drogas ilícitas, no se han presentado pruebas públicas de los cargamentos. Expertos en derecho internacional señalan que las acciones militares en aguas internacionales plantean dudas sobre soberanía, jurisdicción y transparencia.
Pese a las críticas, Estados Unidos parece decidido a mantener su estrategia de “ataques preventivos” contra las embarcaciones sospechosas de narcotráfico, reforzando así su presencia militar en el Pacífico Oriental.